Lo bueno, lo malo y lo feo del Estatuto Laboral Juvenil de Piñera


Este año el gobierno presentó el proyecto de ley de Estatuto Laboral para Jóvenes, iniciativa con la que se busca incentivar la inclusión laboral de los jóvenes estudiantes dentro de un marco regulatorio que aseguraría sus derechos a la vez que facilitaría su contratación. El objeto del proyecto, según señaló en su momento el ministro del Trabajo, es conseguir crear cien mil nuevos empleos formales, de calidad y para jóvenes.
Mientras el gobierno y los partidos del oficialismo han salido a defender la iniciativa y calificarla como un avance y piso para comenzar a regular el trabajo de los estudiantes, desde el Frente Amplio han llamado a su rechazo por estimar que no entrega siquiera garantías mínimas. La realidad, sin embargo, muestra que el proyecto combina algunas cuestiones positivas y otras abiertamente nefastas.
Dentro de lo bueno del proyecto cabe destacar que los ingresos que obtengan los trabajadores jóvenes no afectará el cálculo realizado para efectos de otorgar becas y beneficios en función de la situación socioeconómica. Ello era motivo para que muchos jóvenes prefiriesen un trabajo informal, pero que les permitiese mantener sus becas.
Otro punto importante en la existencia de permisos para rendir evaluaciones, los que hoy quedan al criterio que pueda tener el empleador.
Sin embargo el proyecto fija otras condiciones en términos inaceptables. Establece horarios de trabajo extendidos, superando con creces la jornada de ocho horas con la excusa de otorgar flexibilidad horaria, sin derecho a indemnización, sin descanso dominical, además de dejar la posibilidad al empleador de no entregar ni beneficios de salud y previsión conforme al acuerdo al que llegue con el trabajador, lo cual es ridículo si se considera que la capacidad negociadora de este es mínima.
En términos simples, este proyecto lo que busca es crear trabajo joven barato, fácilmente reemplazable, pensado más bien en beneficio del concentrado mercado de las cadenas de comida rápida.
Respecto de lo feo, es inevitable notar la despreocupación de las organizaciones estudiantiles con respecto de este proyecto. Ocupados en las movilizaciones feministas y alejados de las problemáticas de miles de estudiantes nacionales, la CONFECH dejó pasar la tramitación inicial de este proyecto en la comisión, y fue únicamente gracias a la notable labor de los sindicatos que se mejoró el proyecto inicial.
Siendo necesario regular este tema de manera correcta, la propuesta de los dirigentes estudiantiles de rechazar el proyecto es absurda, en circunstancias de que esto solo permitiría extender la situación de precariedad de los trabajadores jóvenes. Desechar el proyecto no mejorará la situación, solo la mantendrá igual.
Para bien de trabajadores y empresas es de esperar que la tramitación parlamentaria permita mejorar los peores puntos del proyecto, a la par que establezca un marco regulador que permita a los jóvenes estudiantes de hoy y futuros profesionales de la Nación el trabajar con la dignidad que merecen.

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1 comentario:

  1. Pero si ya se están movilizando por este mismo motivo, por eso la marcha fue en frente de la cut

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