En memoria de Víctor “Tiburón” Contreras



La Quinta Región ha destacado por sus deportistas.  Nombres como Elías Figueroa, Natalia Duco,  Nicolas Massú y Patricio Cornejo están grabados en nuestra historia deportiva. Uno de los más grandes fue Víctor “Tiburón” Contreras.
De profesión técnico electricista, el Tiburón empezó a nadar a los ocho años, cuando lo empujaron al mar mientras miraba desde el muelle a la gente que nadaba. Dando manotazos para no ahogarse, Víctor Contreras aprendió a nadar.
Cuando estaba en el colegio, buscando desafiarse a sí mismo, nadó desde la Caleta El Membrillo a Las Torpederas en Valparaíso. Fueron casi dos millas, unos 3.500 metros, pero solo era un indicio de lo que el Tiburón podía lograr.
Buscando superarse, se planteó un desafío dantesco: ser el primer hombre y en el primer chileno en cruzar el Estrecho de Magallanes. Con el apoyo de la PUCV, donde trabajaba, viajó hasta Punta Arenas y el 17 de febrero de 1979 atravesó el estrecho en una hora 28 minutos, seis segundos y ocho décimas. Fue la primera vez que usaría aceite de lobo para protegerse del frío, material que pronto reemplazaría por lanolina, ya que como decía “el olor a lobo le duraba tres o cuatro días”.
En 1980 cruzaría el Canal Beagle, y meses después el Cabo de Hornos. En 1981, cuando tenía 34 años conseguiría el récord mundial al cruzar el Estrecho de Gibraltar conectando Europa y África en tres horas y 27 minutos, marca que se mantuvo durante catorce años. Tras la hazaña, Augusto Pinochet lo invitó a La Moneda, cuestión que lo vincularía al régimen y le ganaría una animadversión inmerecida de un sector de la política.
Terminaría su carrera en 1987, a los 40 años, con siendo el primer y todavía único ser humano en nadar en aguas antárticas sin protección, a siete grados bajo cero. Fueron 2500 metros desde la Bahía Balleneros a La Península Dumas, en la Isla Decepción de la Antártica Chilena.

Nunca se alejó demasiado del mar. Instaló una escuela de natación por Caleta Portales, misma que un incendio intencional destruyó el año 2011, pero se logró reponer y su hijo del mismo nombre asumió la dirección de la escuela.
Afectado por la diabetes, y tras la amputación de una pierna, Tiburón Contreras solicitó al Estado una pensión por mérito deportivo, para costear los gastos de su enfermedad. Sin embargo, durante el gobierno anterior el beneficio en su favor no fue siquiera evaluado. Farkas le aportó un millón para su rehabilitación. El Alcalde de Valparaíso y militante autonomista, Jorge Sharp, le entregó un premio al mérito deportivo en abril de este año. Fue la única vez que lo reconocieron en vida.

La madrugada de este martes falleció Víctor “Tiburón” Contreras. Su legado continúa, ya por su escuela y sus hazañas deportivas que lo sitúan como una leyenda del deporte nacional, así como por su ejemplo deportivo y humano.  



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