Bachelet en La Moneda: Nunca Más



Desde 2005 nuestro país ha vivido entre los gobiernos intercalados de  Michelle Bachelet y Sebastián Piñera. A semejanza del infantil juego de las sillas musicales estos dos personajes se han repartido la jefatura del Estado, con resultados que nos hacen cuestionar porque los seguimos eligiendo.
Siendo hoy Presidente Sebastián Piñera, bastantes voces de la Ex Nueva Mayoría han asumido la defensa del legado de Bachelet e incluso la han propuesto nuevamente como candidata presidencial. Dado que la memoria es corta, conviene repasar los principales legados del Gobierno de Michelle Bachelet y la Nueva Mayoría.
En materia económica sus dos administraciones fueron desastrosas, pero la segunda alcanzó niveles no vistos desde 1970. Así, como se aprecia de la siguiente tabla, Michelle Bachelet tuvo el peor gobierno de los últimos 45 años cuando de crecimiento del PIB se trata, solo superando a la Unidad Popular.

A esto debemos sumar el aumento de la deuda externa. En 1986, en plena Dictadura Militar, esta ascendía a 23.000 millones de dólares. Para 2014, al asumir nuevamente Bachelet esta había disminuido a poco más de 6.000 millones de dólares, solo para que en cuatro años su gobierno la aumentase a 12.500 millones de dólares. (Fuente: Banco Central). El consecuente menoscabo de nuestra soberanía es evidente, pues el gasto público se verá coartado por los compromisos de pago de esta deuda.
La reforma tributaria favoreció a las grandes empresas y perjudicó a las de menor tamaño. Según datos de Tesorería General de la República, las empresas tributaron un 0,8% menos el primer año de la reforma, en tanto que este año se postergó la declaración de impuesto a la renta a solicitud del Colegio de Contadores debido a la complejidad del nuevo sistema. El problema es tal que este año el Presidente Piñera anunció una nueva reforma a fin de simplificar el sistema.
Las empresas nacionales fueron olvidadas por el Gobierno. Más preocupados de hacer una reforma sindical disfrazada como reforma laboral, se descuidó el desarrollo de la industria chilena, teniendo como resultados los cierres de Maersk en San Antonio, Iansa en Linares y Pastas Suazo en Curicó. Las estadísticas de Procedimientos Concursales de Liquidación (antigua quiebra) muestran que durante el segundo mandato de Bachelet quebraron más empresas que durante todos los gobiernos desde el Régimen militar.

Si se toma en cuenta la duración de los gobiernos, Bachelet registra 332 quiebras al año en promedio, doblando las 154 anuales durante bajo la dictadura de Pinochet, lo que deja a la Ex Presidente con la mayor cantidad de quiebras de empresas al año desde la Unidad Popular. 
La agenda legislativa no fue mejor. La Presidente Bachelet demostró en su desgobierno una desconexión total con los problemas de los chilenos, pues de lo contrario, los 449 niños fallecidos en el Sename entre 2005 y 2016 hubieran tenido alguna relevancia para su Gobierno, al menos más que las 148 mujeres condenadas por realizarse abortos en el mismo periodo.

Resulta curiosa frente a las cifras la elección del Gobierno de Bachelet ¿era más necesario eximir de responsabilidad de 148 condenados por abortar o reformar el Sename para evitar más fallecimientos de menores inocentes al cuidado del Estado?
No solo ello fue obviado por Bachelet. Según datos del Departamento de Extranjería en Chile los inmigrantes pasaron de ser medio millón en 2014 hasta casi dos millones en 2018, presentándose únicamente un proyecto de ley en 2017, el que aun duerme en el Congreso Nacional.
Bachelet, concentró decisiones trascendentales en sus últimos días en el cargo. Presentó su proyecto de Nueva Constitución seis días antes del cambio de mando, condenando al fracaso una propuesta cuya realización costó 2500 millones de pesos. En contravención a la legalidad se intentó por un lado cerrar el penal de Punta Peuco y trasladar los violadores de DDHH a una cárcel común, y al mismo tiempo conceder un indulto al frentista Jorge Mateluna, condenado por diversos asaltos a bancos. Fue la determinante negativa del ministro radical de Justicia Jaime Campos la que evito tales atentados a nuestra institucionalidad.
Al margen de su objetivamente mala administración del Estado, es innegable que Bachelet es una figura destacada en la política supranacional. La Ex Secretaria General de ONU Mujeres y actualmente Alta Comisionada de Derechos Humanos, es hoy una importante figura chilena en el mundo.
Ahora bien ¿hemos ganado algo con esto como país?
Su Excelencia nos lega la perdida de territorio marítimo, negociaciones de nuestra soberanía y demandas en tribunales internacionales, lo que no ha sido impedimento para haber ocupado altos cargos en la ONU. Sin embargo ello tiene un alto costo para Chile: jamás nuestra Ex Presidente se ha pronunciado decididamente en defensa de nuestra soberanía mientras ejerce alguno de sus altos cargos en el exterior. Este reproche es excesivo en todo caso si se considera que tampoco la defendió durante sus presidencias.
La defensa del Gobierno de Bachelet, siendo los datos claros en señalar que su segundo mandato fue uno de los peores de nuestra historia, obedece a motivos estratégico-políticos o simplemente a una ignorancia de los datos, pues cualquier Presidente con esos resultados no sería jamás una opción para volver al cargo.
Chile es una gran Nación, y los chilenos damos constantemente muestra de ello. De lo contrario, no hubiéramos resistido los terremotos que han sido para nuestra estabilidad económica, social y cultural los gobiernos de Bachelet. Nunca en nuestra historia un gobierno elegido con tan amplia mayoría popular y parlamentaria tuvo una administración y políticas tan nefastas para el desarrollo de la República. Por el bien de Chile y por respeto a la institución de los Ex Presidentes, Bachelet no debe volver a La Moneda.


Share:

Lo bueno, lo malo y lo feo del Estatuto Laboral Juvenil de Piñera


Este año el gobierno presentó el proyecto de ley de Estatuto Laboral para Jóvenes, iniciativa con la que se busca incentivar la inclusión laboral de los jóvenes estudiantes dentro de un marco regulatorio que aseguraría sus derechos a la vez que facilitaría su contratación. El objeto del proyecto, según señaló en su momento el ministro del Trabajo, es conseguir crear cien mil nuevos empleos formales, de calidad y para jóvenes.
Mientras el gobierno y los partidos del oficialismo han salido a defender la iniciativa y calificarla como un avance y piso para comenzar a regular el trabajo de los estudiantes, desde el Frente Amplio han llamado a su rechazo por estimar que no entrega siquiera garantías mínimas. La realidad, sin embargo, muestra que el proyecto combina algunas cuestiones positivas y otras abiertamente nefastas.
Dentro de lo bueno del proyecto cabe destacar que los ingresos que obtengan los trabajadores jóvenes no afectará el cálculo realizado para efectos de otorgar becas y beneficios en función de la situación socioeconómica. Ello era motivo para que muchos jóvenes prefiriesen un trabajo informal, pero que les permitiese mantener sus becas.
Otro punto importante en la existencia de permisos para rendir evaluaciones, los que hoy quedan al criterio que pueda tener el empleador.
Sin embargo el proyecto fija otras condiciones en términos inaceptables. Establece horarios de trabajo extendidos, superando con creces la jornada de ocho horas con la excusa de otorgar flexibilidad horaria, sin derecho a indemnización, sin descanso dominical, además de dejar la posibilidad al empleador de no entregar ni beneficios de salud y previsión conforme al acuerdo al que llegue con el trabajador, lo cual es ridículo si se considera que la capacidad negociadora de este es mínima.
En términos simples, este proyecto lo que busca es crear trabajo joven barato, fácilmente reemplazable, pensado más bien en beneficio del concentrado mercado de las cadenas de comida rápida.
Respecto de lo feo, es inevitable notar la despreocupación de las organizaciones estudiantiles con respecto de este proyecto. Ocupados en las movilizaciones feministas y alejados de las problemáticas de miles de estudiantes nacionales, la CONFECH dejó pasar la tramitación inicial de este proyecto en la comisión, y fue únicamente gracias a la notable labor de los sindicatos que se mejoró el proyecto inicial.
Siendo necesario regular este tema de manera correcta, la propuesta de los dirigentes estudiantiles de rechazar el proyecto es absurda, en circunstancias de que esto solo permitiría extender la situación de precariedad de los trabajadores jóvenes. Desechar el proyecto no mejorará la situación, solo la mantendrá igual.
Para bien de trabajadores y empresas es de esperar que la tramitación parlamentaria permita mejorar los peores puntos del proyecto, a la par que establezca un marco regulador que permita a los jóvenes estudiantes de hoy y futuros profesionales de la Nación el trabajar con la dignidad que merecen.

Share:

Consulta Ciudadana: ¿Qué hacer en el sector de Barón?




Los habitantes de Valparaíso hemos sido convocados a manifestarnos en una consulta no vinculante respecto de lo que queremos para el sector de Barón. Para ello el municipio habilitó la web www.creemosvalpo.cl donde con su RUT los porteños podrán votar cual es el proyecto que prefieren, durante los días 15, 16, 17 y 18 de Agosto. Los últimos tres días además se incorporará una modalidad presencial.
Si bien la consulta no es vinculante, el municipio aseguró que defenderá lo propuesto por los porteños, así que es importantísimo expresarnos.

¿Por qué opciones votar?

Como se ha señalado enfáticamente por diversas personalidades, Valparaíso es una ciudad puerto en primer lugar; somos el puerto principal de Chile, y estamos ligados al mar; somos una comuna con alta cesantía y pocos puestos de empleo, por lo que el crecimiento de puestos de trabajo nos beneficiará enormemente.
Por lo anterior, los invito a votar por las opciones que mejor reflejan ese carácter porteño de Valparaíso:





La encuesta comenzará este miércoles 15 de agosto (sólo digital), para luego continuar vía presencial el jueves 16, viernes 17 y sábado 18 de agosto. Los puntos funcionarán entre las 10:00 y las 18:00 horas, y el día sábado entre 10:00 y las 14:00 horas.
Los puntos físicos serán los 54 establecimientos educacionales municipales de Valparaíso, los 12 Cesfam y puntos de alta concurrencia como: Plaza Sotomayor, Plaza Aníbal Pinto, Eje Bellavista, Plaza Victoria, Parque Italia, Mall Paseo Ross, Jumbo y Estación Puerto, Avenida Brasil, Feria Avenida Argentina, Edificios municipales.

Share:

El Legado de Michelle Bachelet



Pobreza, delincuencia y endeudamiento nacional: triple legado de Bachelet

Producto de ciertas medidas del recién instalado gobierno de Sebastián Piñera destinadas a desinstalar a las reformas de Michelle Bachelet, tales como el protocolo para la aplicación del aborto en tres causales y ciertos recortes de presupuesto, desde la ex Nueva Mayoría se han alzado voces que asegurar van a “defender el legado de la Presidenta Bachelet” contra la acción del nuevo gobierno.
Las voces de la defensa del “legado” han sido varias. Álvaro Elizalde, Senador del PS, llamó a “defender los derechos ganados en estos tres años”. Heraldo Muñoz, recientemente electo presidente del PPD, manifestó que “defendería el legado de Bachelet”. Desde el PC han sido aún más explícitos, pues su directiva central a través de un comunicado manifestó que defenderían en todos los espacios necesarios las conquistas sociales de la administración pasada. La pregunta ahora es: ¿Qué es lo que se va a defender? ¿Cuál es el legado de Bachelet?
Es bastante exiguo lo que dejan a Chile los cuatro años de Bachelet: la reforma educacional que nos entregó educación superior gratuita pero que jamás consideró la calidad de dicha educación, el aborto en tres causales que hoy se transformó en la demanda por aborto libre y  un aumento notable en el aporte de las energías renovables a la matriz energética. Poco comparado con la “transformación de Chile” que propuso en 2013.
Durante los cuatro años del desgobierno de Bachelet la economía de Chile retrocedió 40 años. Nuestro país creció en promedio un 1,5%, la cifra más baja desde el gobierno de Salvador Allende. La deuda externa de Chile llegó hasta un 64% del PIB, cifra que no se alcanzaba desde 1987. Los gastos de los funcionarios públicos en viáticos y vehículos alcanzaron cifras récord en la historia nacional de un país tradicionalmente austero.
Poco quedó de la promesa de campaña “Nueva Constitución - Educación Gratuita- Reforma Tributaria”. Se prometió una nueva Constitución Política, que resultó en un gasto de 2500 millones de pesos para elaborar un proyecto enviado un par de días antes de terminar el mandato, y que dormirá en el Congreso como una costosa curiosidad para los leguleyos. Una reforma tributaria que hizo que las empresas pagasen menos que antes. La reforma laboral que básicamente reforzó a los sindicatos grandes, y que deja como legado la quiebra de la única empresa de contenedores refrigerados del hemisferio occidental. Educación gratuita que gracias a la intervención del Tribunal Constitucional y la derecha permiten el lucro con fondos públicos. En materia escolar, únicamente sirvió para comprar colegios y echar a perder aún más la educación pública.


En materia internacional, no solo se retrocedió en las Alianza del Pacifico, sino que se levanta una demanda en La Haya contra Bolivia como suerte de revanchismo, cuando todo indicaba que el mejor camino era abandonar el Pacto de Bogotá y transformarnos en dueños de nuestro destino. Ximena Fuentes, militante socialista y esposa de Fernando Atria, inventó la demanda de Chile por el Silala para evitar nuestra inminente salida del Pacto. Internacionalmente se le dio espaldarazos a Venezuela, y se reaccionó solo cuando se hizo imposible seguir apoyando la dictadura de Maduro frente al mundo.
Los problemas de la coyuntura fueron pesimamente manejados. La inmigración aumentó de manera descontrolada, pasando de 400.000 extranjeros al iniciar su mandato, hasta los 1.200.000 al entregarlo, provocando sobrecargas en los servicios de salud, educación y vivienda. Los resultados nos dicen que se les entregaron más beneficios sociales a los inmigrantes que a los propios nacionales. El Rally Dakar, que desde 2009 era un importante atractivo turístico del norte, se dejó de realizar ya que el gobierno consideró que no era un aporte a la economía local. Como corolario de todo lo anterior, los abogados de su hijo y su nuera procesados fueron pagados de los gastos reservados de la Presidencia de la República.


No es de extrañar que ante semejante herencia su antigua coalición ya se esté desmarcando de ella. Fuad Chahín, presidente de la DC, y Carlos Maldonado, candidato a presidente del PR, han apelado a  presentar propuestas mirando hacia el futuro y dejando atrás el desastroso recuerdo de la Nueva Mayoría. Siendo realistas, el segundo gobierno de Michelle Bachelet puede considerarse como el peor en Chile desde los mil días de la Unidad Popular. Nunca en la historia de Chile un gobierno con tanto apoyo popular y con una mayoría tan clara en las cámaras fue capaz de hacer las cosas tan mal en tan poco tiempo teniendo todo a su favor.
Frente a tales resultados con los que compararse, será difícil para Piñera hacer algo aún peor. Por el bien de la Nación, Chile necesita tiempos mejores.


Share:

¿Es justo entregarle beneficios sociales a extranjeros?


Inmigración y beneficios sociales


En estos días el debate en el Congreso se ha centrado en la discusión respecto de la entrega de beneficios sociales a los inmigrantes. Por un lado el Gobierno plantea que estos deben entregarse a los extranjeros que cuenten con a lo menos dos años de residencia regular, mientras que la oposición plantea que únicamente debe solicitarse la visa temporal, es decir un plazo mínimo de seis meses. Realmente la discusión es solo de formas, por cuanto el fondo es el mismo: ambas partes plantean que un inmigrante con un periodo de residencia de seis meses a dos años está en igualdad de condiciones con un nacional para obtener beneficios sociales.
Ambos escenarios planteados tanto por el Gobierno como por la oposición presentan situaciones abiertamente injustas y opuestas al bien común establecido en nuestra legislación. Como señala la Constitución en su artículo primero, el fin del Estado de Chile es promover el bien común, entendido como “las condiciones sociales que permitan a todos y cada uno de los integrantes de la comunidad nacional su mayor realización espiritual y material posible”. Y estos integrantes de la comunidad nacional no son otros sino que todos los chilenos.

Somos aquella Nación en que reside la soberanía, la cual ejercemos voluntariamente en las respectivas elecciones periódicas. Aquellos también que estamos llamados a defenderla en caso de amenaza, y que soportamos los tributos que se nos imponen para solventar los gastos del país. La nacionalidad nos hace parte de aquel fin del Estado, dirigido a buscar para todos y cada uno de los chilenos su realización personal.
Además, en virtud del llamado principio de subsidiariedad ese bien común encuentra un orden de prelación, por el cual el bien individual de uno exige la preocupación y respeto solidario activo por la obtención del bien común de los demás. De esta manera, las evidentes deficiencias de distribución y la consecuente desigualdad son enfrentadas por el Estado con ayudas sociales para que los miembros de la comunidad logren su realización. La República de Chile tiene como fin el desarrollo material y espiritual de los chilenos, y por ello debe apoyar con ayudas sociales a aquellos compatriotas que más lo requieran, en la medida que los recursos alcancen.
Al proponer Gobierno y oposición entregar estos escasos recursos de beneficios sociales tanto a inmigrantes como chilenos en iguales condiciones está siendo injusto. Olvidan que el Estado de Chile está al servicio de los chilenos, y lo ponen al servicio de sus ideologías, para las cuales la pertenencia a Chile no dista mucho de la afiliación a alguno de sus partidos políticos. Además representa un acto de profunda irresponsabilidad en gestión de recursos, pues Chile después del desgobierno de Michelle Bachelet no es un país con abundancia para repartir. Durante la pasada administración nuestro país creció en promedio un 1,5%, la cifra más baja en los últimos 40 años, y la deuda externa de Chile llegó hasta un 64% del PIB, cifra que no se alcanzaba desde 1987, durante la dictadura de Pinochet.

De aprobarse tan injusta e irresponsable propuesta los extranjeros en situación regular y los chilenos nos hallaremos notoriamente discriminados. Para los primeros pues el haber llegado a Chile en busca de una mejor vida, respetando nuestra institucionalidad y buscando la integración en la comunidad nacional no tendrá ningún valor, pues otro podrá obtener lo mismo con menos esfuerzo. Para los nacionales relegará nuestro derecho al desarrollo pleno a un segundo plano, siendo tan extranjeros en nuestro país como un turista. Chile es hoy un país subdesarrollado y desigual, donde las mujeres son discriminadas por ser tales, donde nuestros adultos mayores tienen pensiones de miseria y donde las regiones sufren por la contaminación, el desempleo y el abandono mientras Santiago recibe la mayoría de los recursos del país. En un país donde usted se come dos panes y yo ninguno, pero el promedio de consumo de pan es uno por persona, entregarle beneficios sociales del primer mundo a los inmigrantes no debería estar al tope de la lista de prioridades.


Share: